Como si fuera tu último día

Es lamentable y a muchas personas no les gusta hablar del tema, sin embargo, hay que hacerlo porque, así como las cosas tienen su principio y final, nuestra vida también. Todos tenemos asegurado ese momento en que ya no habrá aliento de vida en nuestro ser. Hoy nos puede tocar despedir de esta tierra a algún ser querido, pero luego se invertirán los papeles y cambiarán los roles.

Los que gozamos el privilegio de estar vivos debemos apreciar ese gran tesoro al máximo. Con esto no referimos a tener una vida desenfrenada como si fuéramos a llevarnos el mundo por delante, sino mas bien, apreciar cada detalle por mínimo que sea, congelar los buenos momentos para que queden impregnados en nuestra memoria y dejar de lado los sinsabores, las cosas que nos atan y nos impiden ser felices, que borran nuestra sonrisa, empañan la luz de nuestros ojos y nos quistan la paz.

Hay muchos motivos para dar gracias a Dios, para ser felices porque la felicidad es un estado de ánimo del cual nosotros somos responsables.

Cuando se aprende a valorar las cosas que nos rodean, entonces podemos vivir en armonía con nuestro ser y el entorno. Aunque es lógico que los seres humanos siempre sentimos esa necesidad de ir en busca de esas cosas que entendemos que nos dan satisfacción, como es el hecho de alcanzar nuestras metas, mejorar nuestra posición económica, etc. Todo eso está bien, no así el hecho de vivir en constante reproche y echándole a otros la carga de nuestras frustraciones.

Vivir no significa tener gran cantidad de años, si lo valoramos de otra manera, vivir es mucho más que eso, dijo el filósofo Seneca «Lo importante no es el tiempo que vivas, sino cómo lo has vivido», esto significa que vivir es saber aprovechar el tiempo al máximo “ como si fuera tu último día” haciendo cosas productivas en nuestro beneficio y de nuestros semejantes, despertando cada mañana con un propósito, construyendo proyectos de vida, buscando a nuestro paso dejar huellas imborrables no por vanagloria, porque la gloria es de Dios, sino procurando que nuestro legado sirva como buen ejemplo a generaciones futuras y lograr grandes transformaciones , incluso por nuestro testimonio cambiar vidas.

Es admirable ver como personas dentro de su angustia, a pesar de sus dificultades, de estar quebrantado de salud, son capaces de mirar al cielo y dar gracias, son capaces de sonreír, de dar muestras de cariño, son felices y no pierden la esperanza, mientras que otros gozan de plena salud, lujos y placeres, pero, aun así, sus quejas son constantes, no alcanzan la plenitud.

Me mueve a escribir estas palabras el hecho de haber perdido en este preciso día a una compañera de batalla, quien en vida fue un gran ejemplo de lucha, fe, esperanza y amor por la vida, a pesar de su condiciendo siempre brindó esa sonrisa por la cual la recordaré siempre.

Invito a reflexionar sobre el rumbo que está tomando nuestra vida y hacia donde arribamos; esperemos que sea buen puerto. Recuerda que las canas y arrugas no demuestran del todo cuánto has vivido, solo significa que has durado gran tiempo, convierte ese tiempo en vida. ¡Ama y déjate amar, vive!

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