El Santo Domingo que Recuerdo




POR RAMÓN SANCHEZ.-

SANTO DOMINGO.- Vine a la capital un mes y días antes del golpe de estado en contra del profesor Juan Bosch, mi madre me trajo con la encomienda que debía cambiar el machete por el lápiz, lo hizo por la única linea de guagua que había en ese entonces, recuerdo que la nombraban » La Cheita», fue un viaje largo, interminable y tedioso, primero habia que tomar las lomas desde Sabaneta de Yasica hasta Moca y luego de Moca a la capital, la carretera Duarte era estrecha y peligrosa, era obligado detenerse en la Villa de las Hortensia como le llamaban en ese entonces a Bonao. Dos semanas mas tarde cumpliría quince años, para esa época el verdadero capitaleño, al hablar cortaba el final de los verbos, es decir; que su pronunciación sonaba de este modo voy a lavá, a planchá, o a cociná.

Con el tiempo, de tanto escuchar a la gente yo también aprendí hablar esa especie de jerga.
Los quince no me lo celebraron por que eso no era cuestión de hombre, solo a los maricas le celebraban quince años, ya mi padre me lo había dicho ante. El 25 de septiembre día del golpe lo recibí en las calles de Villa Francisca vendiendo ropa de niñas para ayudar a mi madre con el sostén de la casa, de esa venta mi madre me daba 10 centavos, aun recuerdo cuando compre mi primero tennis, no recuerdo si fueron «Paseo, Campeón o Siete Vida».

A mis 16 cumplido obtuve mi primera cédula, esta era un librito de dos pagina, y era un orgullo llevar ese documento encima, y mas si era serie palito, como le decían los muchachos de la capital a la serie 1ra, nuestros rivales eran los serie 23 de San Pedro de Macoris, los serie 31 y 56 de Santiago y Puerto Plata. Estas discusiones se sucedían a diario, pero se resolvían poniéndole un paja al rival en la cabeza, cuando te cuadraba en frente del enemigo debía pisarle un pie y turbarle la paja, de inmediato comenzaba la pelea, poco después esta concluía y amigo como antes. No había ese rencor y odio que hay ahora, la vida era sana, sin drogas, ni hookas ni teléfono celulares, las madres salían a lavar a mano una caterva de ropas por tan solo tres pesos cuando Duarte el patricio estaba en medio de la papeleta, antes de salir aquellas mujeres le decía a la vecina»echemele un ojo a los muchachos», ay de ti si te portaba mal, para eso estaba las chancletas Samurai conocida también con el mote de » Pisa Ñeca», las casas no llevaban hierros en las ventanas, tampoco tenían verjas, un rabo de ratón era mas que suficiente para la seguridad de la puerta principal del hogar.

Mata Hambre era el lugar ideal para el maroteo de mangos guevo e toros, mameyitos y caimitos cocuyo y cuantas frutas puedas imaginar, comía aquel manjar hasta saciar el hambre solo molestado por la naturaleza y el canto de las aves de las tantas que habian en el lugar, no sin ante darte una chapuzon en las tiernas aguas de Guibia. Las guaguas de dos pisos circulaban por el Conde, la Mella y otros lugares de interés, pero las rutas obligadas de guaguas eran tres, la A, La B, y la C. en ellas nos trasladábamos desde la Feria a Cristo por solo 5 centavos, los carros eran a diez. En esa época el sindicato mas famoso era Unachosin, y si te faltaba algun peso no había inconveniente.

Los símbolos patria eran sagrados, y era un deber colocarlos en frente de la casa en fecha memorables, para entonces no había tantos políticos oportunistas. Los equipos de basebal eran cuatro, creo que entonces el entusiasmo era mayor que ahora, ver jugar a los hermanos Alou, a Mota y a una caterva de muchachos que daban el todo por el todo, era emocionante verlo jugar. Los domingos en la tarde eran para visitar el teatro Satelite o el el Ketty, daban dos películas por 15 centavos, en el coliseo Brugal daban la lucha libres, el Lido era para adultos, habían otros cine para la clase alta. Si por alguna razón te aparecía en la casa con algo que encontraste en el camino, los padres te tomaban de la mano hasta averiguar si en verdad obtuviste aquel articulo como dijiste, por el contrario recibía una paliza que había que ponerte sebo de flande. Ahora es todo lo contrario.

Era casi un deber ir a misa de domingo, pero una de la deshonra mas grandes para una familia era que una hija suya, aunque fuera mayor de edad saliera preñada viviendo en la casa paterna, durante el embarazo como castigo la joven no podía salir de casa, ahora en cambio eso celebra, aunque los padres los sabemos cuando el muchacho esta próximo a nacer. La otra era que su hijo lo acusaran de ladrón, fueron mucho los padres que prefirieron la muerte ante que se conociera la andanza del hijo prodigo.
La crianza era algo vital para ver crecer a los hijos sano y salvo, «todavía muchos padres ya viejo dicen» yo nunca he pisado la puerta de un cuartel», y mira tu, no importaba el método que se utilizaba para meter al hijo en cintura, lo que importaba era que el vástago no avergonzara a la familia, los padrinos y el maestro jugaban un papel importante en hacer que los muchachos no se torcieran. Pero eso era ante, que aunque duela decirlo, el psicólogo era una correa o un pedazo de marguera. Continuara

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