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EL PODER DE LA PALABRA EN EL SER HUMANO: ENFOQUE PSICOJURIDICO

Antes de adentrarnos en el presente comentario, es importante mencionar que según la psicóloga Elena Rubio, experta en psicología de la conciencia, psicología energética y neurolingüística, señala que la palabra hablada es uno de los principales recursos psicológicos para el día a día, destinados a hacer de nuestras vidas algo mejor y echar raíces en el interior de nosotros mismos.

Comenzando con esta frase popularizada a través del tiempo; una imagen habla más que mil palabras; pero una sola palabra puede afectar eternamente nuestra psique; solo hay que poner de ejemplo al considerado inventor de su época más importante de Estados Unidos, Thomas Edison, proveniente de una madre heroica, se pudo convertir en un genio, sencillamente por ella cambiarle el curso a una nota enviada, con mensajes negativos de su hijo, por parte de sus profesores y muchos padres de diferentes sociedades, como la nuestra, inconscientemente; conllevan a sus hijos a caer en el mundo de las drogas y a acometer actos vandálicos, solo por vociferarles palabras desalentadoras.

Vemos; como las palabras influyen en nuestra mente, es un arma super poderosa, constructora y destructora, por eso; tenemos que asimilar bien lo que vamos a decir; y al finalizar el presente artículo, sabrá el mensaje que quiero transmitir.

Y que más decir, en ciertas ocasiones, las palabras nos pueden destruir, porque permanecen en nuestra psiquis, por ser un arma muy poderosa, usadas para formar, dañar y aplastar, que por más que se quieran olvidar, permanecen en nuestro subconsciente.

Que más decir de las palabras; en el ámbito familiar, social, jurídico, laboral, político, entre otros, han sido causantes de muchas controversias, desavenencias matrimoniales, disputas, rupturas de amistades; son causantes de homicidios, suicidios, envenenamientos, alcoholismo, drogadicción, infidelidades, mentiras, en sí; las palabras, juegan un rol preponderante como detonante principal de la violencia común y doméstica, porque todo inicia, con una acción y una reacción.

Por eso queridos lectores, cuando recibamos palabras inapropiadas, controlemos nuestro temperamento, debemos estar muy pendiente a como reaccionamos ante la misma, aunque exista otra frase muy popular, que dice, las palabras no rompen huesos, pero tienen; una gran incidencia que pueden conllevarnos a fracasos, por eso debemos estar muy atento a esas reaccionados causadas, producidas por palabras hirientes.

Siempre tener muy pendiente que la acción de palabrerías malsanas, no es el grave problema, sino como reaccionamos frente a la misma, ya que son tan poderosa que construyen y destruyen, cuando clavamos un clavo, una y otra vez, solo vemos a simple vista; orificios, pero procedemos a taparlos, no sabiendo que siguen allí, aunque sean como líneas imaginarias, sus hoyos fueron rellenados, pero sus secuelas permanecerán toda la vida. Y en relación a los conflictos penales, éstos esencialmente son iniciados por el empleo de palabras ofensivas, que; si reaccionamos diferentes ante las mismas, evitaríamos que se produzcan mayores resultados.

Por Domingo Martínez
Abogado y Criminólogo
Coordinador General de APSERJUP

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