Pa’ La Escuela

Se inicia un año escolar; gran entusiasmo y emotividad, grandes expectativas.

Mucha inversión en la construcción de centros educativos, programa de tanda extendida, implementación del 4%, exámenes a maestros para garantizar la calidad de la educación, etc. Se puede decir, en tal sentido, que existe el sentir de trabajar en pro de la educación.

Sin embargo, seguimos ocupando los últimos lugares en lo que se refiere a la calidad educativa. Esto significa que no basta con tener mordernos centros educativos, un horario extendido y demás. Hay que reevaluar los programas educativos y buscar métodos de aprendizaje que ayuden a desarrollar las capacidades intelectuales de nuestros estudiantes, despertar la sed de análisis y razonamiento en base al pensamiento crítico, la construcción de ideas, la realización de proyectos acorde con el grado cursado y las edades, también apoyados en las nuevas tecnologías aplicadas de forma correcta. Hay que dejar de lado esa modalidad poco fructífera del estudiantado pasivo que se sienta a escuchar cátedras, a memorizar y repetir ideas infundidas únicamente por el maestro, o navegar en la internet para simplemente copiar y pegar un texto, plagiar ideas en lugar de reinventarlas, hay que pasar de lo teórico a lo práctico.

Por otro lado, como si esto fuera poco, se ha incrementado el irrespeto en las aulas, agresión entre maestros y alumnos, entre los mismos estudiantes. En lo referente, entre otros casos, podemos citar el lamentable hecho ocurrido en un centro educativo que consternó a la población dominicana, el 25 de abril del año en curso, cuando la estudiante Chanel María Tiburcio, de 11 años, quien recibía docencia en la escuela Profesor Julian Amparo del sector Los Girasoles en el Distrito Nacional, falleció a causa de los golpes que alegadamente le propino otra de 14 años durante una pelea de retorno a casa después de clases.

Todo esto se traduce en una crisis que va más allá de lo económico, hablamos de una crisis del sistema educativo, una crisis de valores, patrones de conductas inadecuados y poco conocimiento y desarrollo intelectual, lo cual es preocupante.

Se estima que una escuela debe ser un lugar seguro, donde prime el respeto y buen comportamiento, donde exista armonía y un ambiente favorable para el pleno desarrollo de los estudiantes.

Sabemos que en el país hay muchos centros educativos de gran prestigio y calidad en la enseñanza y excelentes maestros, lo que queremos lograr es que el sistema se estandarice para poder estar a la par.
No, obstante, seguimos haciendo énfasis en los diferentes roles que deben cumplir padres y maestros, es un trabajo en conjunto, la educación comienza por casa y el maestro realiza su parte.

Entendemos que el costo de la vida ha aumentado y lo hace cada vez más, que es mucho lo que hay que invertir en las necesidades básicas (salud, alimentación y educación), por lo que para mayor estabilidad económica padre y madre tienen que trabajar, eso significa que estos no está la mayor parte de tiempo en el cuidado de sus hijos y existen terceros que llevan las riendas de esos niños, lo cual es una desventaja en ese sentido.

Qué pasa con esto, a veces son tantos los afanes y agotamiento del día a día, que se desconoce el comportamiento de esos pequeños, cuales costumbre adoptan que no son beneficiosas y los padres no están al tanto porque no se permiten un tiempo para observarlos, para saber de ellos, conocer sus inclinaciones, sus miedos y debilidades, cómo anda su autoestima, cómo les va en la escuela, qué hay que reforzar en sentido general.

La mujer igual que el hombre tiene derecho a la realización personal y el cuidado de los hijos es responsabilidad compartida, por lo que ambos deben buscar formas de monitoreo constante de los niños, dedicar un tiempo de calidad, independientemente de la cantidad.

No queremos más violencia en las escuelas, queremos niños, adolescentes y jóvenes íntegros, con buena preparación académica y gran calidad humana. Esperemos que este año escolar que recién inicia culmine de manera satisfactoria no solo en el cumplimiento de las labores docentes y aprobación de los programas académicos por parte de los estudiantes, sino también, en lo que se refiere a la conducta.

La educación cuesta y vale mucho “… es el vestido de gala, para asistir a la fiesta de la vida” ¡preparemos el mejor traje!.

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